martes, 4 de noviembre de 2008

Relato de un descenso al infierno.

Existen dudas crueles como los apagares de la infancia.
Dudas que dejan lugar a una vida atormentada donde la única seguridad, es que ya, nunca, nada, jamás será, como soñábamos.
El infierno es ser adulto, anteponer el deber al quiero, el deber al puedo.
El deber es la duda irracional de nuestra esencia, la que condiciona el animal primario de nuestras inquietudes y anhelos.
El Deber es la prostituta de nuestras pasiones, el transformista usurpador de nuestros jardines secretos.

A eso estamos reducidos?
Peones a la merced del despotismo del deber? Eso debemos de ser? Putas sumisas de lo que debería ser?
Eso es ser realista? Rendirse a la facilidad de las obviedades? Dejar en el retrovisor nuestras profundas locuras? Dejar atrás nuestras ingenuas e entrañables convicciones?
Eso deberíamos ser? Hormigas temerosas del destino? Hojas muertas en la corriente sin manos para remar?
A eso se resume todo? A una cohorte de cobardes imberbes feos y frágiles, doblegados y subnormales, pues luchar cansa mas que ser pisado?

La racionalidad es el opio de los cobardes,
Palabra de miedoso.
La racionalidad es la excusa de los que no se atreven a soñar, de los que de miedo al enfrentarse al espejo de su ser se disculpan diciendo, “así debía ser, y lo sabemos”…
Pues, el raciocinio es la bolsa de mierda de nuestros actos fallidos.

Miedo.
Si de veraz hay un Apocalipsis por venir sin la sombra de una duda cuando retumben sus trompetas y cabalguen los 7, de el nos acordaremos primero.
El miedo es el Leviatán insaciable de lo que jamás seremos.
Por el vivimos, y por el moriremos sin haber vivido.
El miedo es la razón del pudrir de las carnes en cuerpos sin emociones, la corrupción del alma, entre arritmias de corazones enfermos de placer.


Hay dudas crueles como los amaneceres sin ti,
Crueles como mis sabanas sin ti,
Como sentir mi piel sin ti sobre mi.
Hay crueldades inconmensurables sin ti…
Bajadas al infierno sin fin.
Condenados desde el nacer,
Esta vez, yo, me niego a rendirme y no elegir.

Pues el infierno no es más que eso,
Sin ti.

1 comentario:

Ameera Mel dijo...

Por qué me siento yo tmb en el infierno? por qué lo hecho tanto de menos? mi dolor es tu dolor, sufrimos a parte pero sufrimos juntos, te entiendo, me veo reflejada...no t mereces sufrir, nadie y tú, no, tú no...
me gusta como escribes y me alegro que a ti tmb.
un beso enorme!
meñ xxx