miércoles, 5 de noviembre de 2014

Dientes de hierro

Desconfía de quien te acaricie sin las manos, de quien se apodere de tus muslos con tu aliento hecho labios hundiendose en tu intimidad. Defiendete con las uñas y los dientes sobre su espalda si te enroscas con sus metáforas, las imágenes del poeta no son tal, expresan el futuro deseado, no el idílico del mundo imaginario.
Guárdate de sus palabras, de sus conceptos desalmados, si los gemidos son del alma de los anhelos no te salvas. Hay más que cuerpos al temblar, del Big Bang al despertar, todo se aleja. La gravedad esa rebelde, caeremos a pesar de la moral pues no hay moraleja que la piel no temple.
Resguárdate de los picos de oro con armaduras, críos insensatos y corazas putas. Desnúdate si tanto dudas, y mírale, fiero, caer a tus pies, preso, de tus medias, esclavo de tu ingenio.
No necesitas, para destripar al escudo, mas, que la caricia de tus dientes de hierro.

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